| Vigile calidad de los alimentos
EL UNIVERSAL
En el mercado aparecen constantemente nuevos alimentos que se ofrecen al consumidor como productos mejorados o enriquecidos, pero finalmente pueden resultar un engaño y ser sólo una estrategia para evadir el control de precios.
Una actitud fiscalizadora por parte del consumidor puede reducir el riesgo de ser estafado o afectado en su salud.
Al observar con detenimiento los productos en los anaqueles, el comprador se puede topar con alimentos como aceite de maíz "sin colesterol", lo que es una afirmación verdadera, pero es utilizada para confundir al consumidor.
Yury Caldera, director de Promoción y Educación del Instituto para la Defensa del Consumidor (Indecu) explicó que "ninguno de los aceites vegetales tiene colesterol, pero poner eso en la etiqueta confunde, pues se prefiere comprar este producto por creer que tiene un elemento adicional que no ofrecen otros".
Para recordar
Caldera citó como un caso emblemático el del atún light, que ofrecía 0% de grasa como un elemento adicional, cuando una de las características del atún en su estado natural es que no contiene grasa.
"Las empresas sacaron el atún light para que se pensara que ese producto era el único que no tenía grasa, y lo vendían a un precio 149% sobre el indicado en la Gaceta".
En el mercado también se llegó a vender azúcar light, que no era otra cosa que azúcar refinada con aspartame.
"La norma Covenin es clara en la definición de producto light. En el caso de las grasas se deben reducir en 50% con respecto al producto original, y en el caso del azúcar deben reducirse las calorías del alimento en 25% con respecto al producto original. De otro modo no son ligeros, y engañan al consumidor, por eso hay que ver las tablas nutricionales en el etiquetado".
Los consumidores también se tropezaron con café o pollo light, pero estos productos fueron retirados del mercado. "El pollo puede ser magro si le quitan la piel, pero no light. Sí pueden existir productos bajos en grasa como jamón o salchichas, si se elaboraron con cortes de carne magra".
Otro elemento que debe tomarse en cuenta es la fecha de vencimiento. Los jugos exprimidos y envasados frente al consumidor no requieren de etiquetado, pero si son naturales y están en las neveras del supermercado, deben tener la fecha de elaboración y aclarar que se vencen a las 24 horas. También se debe colocar la fecha en las bandejas de fruta, o de embutidos, por ejemplo.
Existe otra forma de engaño, que es usando etiquetas similares a las del producto original. Es posible conseguir una lata de leche en polvo que parezca leche completa, pero en letras pequeñas dice "semidescremada". En estos casos el comprador cree que se lleva un producto con precio regulado pero finalmente cuesta 46,5% más. Se recomienda leer la etiqueta y no guiarse por el diseño o color del empaque.
La mala calidad de un producto también puede ser indicativo para sospechar de sus componentes. "En el Indecu recibimos denuncias sobre la leche en polvo, que decían que no era homogénea o que era muy dulce, abrimos una averiguación y descubrimos que en algunos casos se les agregaba azúcar o no contenían las cantidades de calcio que indicaba la etiqueta. Esos productos se retiraron del mercado".
En estos casos el ojo avizor del consumidor no es suficiente y se requiere del control constante de las autoridades sobre el mercado.
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